La práctica del sacerdocio de todos los creyentes.
Para poder promover una verdadera relación personal entre los creyente es sumamente importante entender porqué la Biblia enseña que en Cristo todos somos reyes y sacerdotes. Analicemos cuatro puntos.
Punto uno. El propósito original
Todo empieza con el propósito de parte de Dios para Su pueblo en el Antiguo Testamento. Él quería que todo el pueblo de Israel fuera una nación de sacerdotes. Su plan original no era que exclusivamente la tribu de Leví fueran los sacerdotes. Su plan original es que toda la nación lo fuera.
Dice en Éxodo 19:6
“Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”
Pero como muchas veces sucede en la Biblia, las cosas cambiaron porque el pueblo de Israel no entendió el propósito divino y Dios tuvo que elegir una tribu para que ejerciera el sacerdocio.
La tribu de Leví, los levitas, se convirtieron en sacerdotes, por el hecho de que Israel como nación no entendió su propósito y fracasó rotundamente, lee Éxodo 32:26-29 habla de cuando los levitas son consagrados. A partir de este pasaje la tribu de Leví empieza a funcionar como la tribu sacerdotal. Pero repito no era el propósito original de Dios.
Punto dos. Había una condición
Dios le dijo a su pueblo Israel la condición para ser un pueblo de sacerdotes en Éxodo 19: 5 y 6: “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”
Pero el pueblo de Israel decidió no ejercer parte de su sacerdocio al pedirle a Moisés que Dios ya no les hablara directo sino a través de él. Dice en Éxodo 20:19 “Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.”
Pero ellos no quisieron “escuchar” de manera directa la voz de Dios. Ellos pidieron que hubiera un intermediario. Y se truncó el propósito divino de una nación de sacerdotes.
Punto tres. Había una promesa
Dios le dijo a Abraham que en él serían benditas todas las familias de la tierra. La manera de lograrlo de manera práctica y operativa era a través de un pueblo que fungiera como sacerdote, que pudiera representar a Dios y que pudiera dar a conocer a Dios en la tierra. Pero Israel no entendió que su llamado era ser luz a las naciones.
También debemos analizar que el propósito de que todo el pueblo de Israel fuera una nación de sacerdotes era para que “fueran luz a las naciones” el pueblo de Dios debería representarlo en la tierra. Esa fue la promesa de Dios para Abraham, sin embargo los hebreos fallaron en ese propósito.
Punto cuatro. Desecharon el gobierno teocrático
Por otro lado tampoco quisieron ser el pueblo con un gobierno teocrático sino que quisieron tener reyes “igual que las otras naciones”. Esto colocó a Israel en una posición en desventaja. Su Rey era Dios mismo y no sólo no lo entendieron sino que lo desecharon. 1 Samuel 8:5 “He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.” Y vemos la respuesta de Dios a esta propuesta del pueblo de Israel en el versículo 7: “…no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos…”
Estos cuatro puntos clave están basados en lo que la Biblia dice de los sacerdotes en el Antiguo Testamento. Si nos desenfocamos y ponemos nuestros ojos en las cosas externas del sacerdocio veríamos a los sacerdotes como alguien que se viste de una determinada manera o que hace ciertos rituales. Y no es eso lo que queremos analizar. Lo que queremos enfocar es el propósito y llamado espiritual de los sacerdotes. Su función en el espíritu y no sus obras en un determinado momento de la historia de Israel.
Aclarando este punto pasemos a lo siguiente.
Porqué somos reyes y sacerdotes.
El propósito original de Dios de hacer una nación de sacerdotes se restaura completamente en la cruz. Cuando inicia el nuevo pacto también inicia una nueva generación sacerdotal. Ahora analicemos dos puntos clave en el sacerdocio del Nuevo Testamento.
Punto uno.
Ahora en Cristo no necesitamos un sacerdote para buscar a Dios, vamos directo a él. Sin embargo hay un mundo que no le conoce. Y allí debemos funcionar como representantes de Dios, como personas que hacen la labor de presentar a Dios a un mundo hostil y alejado de su Creador. Cumplir la función por la que Dios nos ha llamado. Ser sus embajadores. Ser el puente entre Dios y los hombres que no lo conocen. Es obvio que una vez conociéndolo dejamos de hacer esa función con ellos porque al hacerse hijos logran el acceso directo al Padre.
El propósito del sacerdote del Antiguo Testamento era:
• Reconciliar a Dios con su pueblo para que sea perdonado
• Interceder por el pueblo
• Mediar entre Dios y el pueblo
Actualmente los hijos de Dios cuando se dedican a compartir el evangelio cumplen las mismas funciones en el espíritu que hacían los sacerdotes del Antiguo Testamento, sin la parte ritualista de éstos.
Punto dos.
La referencia de ser un pueblo de reyes y sacerdotes no se limita sólo a la mención de Apocalipsis 1:6 lo podemos ver en todo el nuevo testamento con referencia a acciones en el espíritu que realizamos como sacerdotes. Funciones como ofrendas, sacrificio, libación, veamos las siguientes citas:
• Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”
• Filipenses 2:17 “Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.”
• Filipenses 4:18 “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.”
• Hebreos 13:15-16 “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.”
• 1 Pedro 2:5 “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”
Y hay muchas más referencias, sólo puse éstas para mostrar ejemplos, en esta última cita que puse, 1 Pedro 2:5 queda muy claro que los sacrificios son espirituales aclarando el panorama que el mismo Pedro dice en el 2:9 que dice: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…”
Ahora todas estas citas se recitan en las congregaciones, pero difícilmente se ponen en práctica, por el simple hecho de funcionar en una estructura que fomenta el sacerdocio unilateral. Estorbando el crecimiento de todos los creyentes. El crecimiento se da hasta cierta medida pero llega un momento que ya no pueden fungir en su totalidad como lo que realmente son (Reyes y sacerdotes) porque no hay cabida para ellos.
La iglesia en casa y en todo lugar pretende generar una plataforma y un ambiente en el que la práctica del sacerdocio universal de los creyentes se pueda ejercer todos los días sin necesitar la estructura institucional para lograrlo.
Es obvio que no vamos a ponernos ropas sacerdotales, ni buscar que los hijos de Dios necesiten de nosotros como intermediarios con Dios, ni mucho menos vamos a hacer sacrificio de animales. La práctica del sacerdocio es en el espíritu y en el propósito divino hacia las naciones.
El hijo de Dios debe crecer en la práctica de su sacerdocio y no sentarse como oveja pasiva que sólo come lo que le dan. El hijo de Dios es un rey y es un sacerdote y debe aprender a crecer como tal. Esa es la difícil tarea de la Iglesia en casa y en todo lugar.
Es aquí donde surgen las personas llamadas a los cinco ministerios. Y que muchos han confundido con una especie de sacerdocio. Y no es así. Los cinco ministerios tienen un propósito bien específico y bien claro. Pero de ninguna manera funcionan como los sacerdotes elitistas del pueblo de Dios. Y ya estaremos estudiando esto más a detalle.
Sin embargo quiero aclarar que estas personas llamadas a los cinco ministerios tienen capacidades específicas dadas por Dios para poder cumplir con su propósito. Pero estas capacidades no pintan una línea divisoria entre ellos y los otros hijos de Dios. Al contrario se fusionan con ellos.
Sacerdotes somos todos los hijos de Dios. Las funciones dentro de nosotros son las que cambian. Como bien dijo Pablo, no todos podemos ser oreja, ni todos podemos ser pie. Cada quien tiene su función. Eso es lo que hay que entender para poder operar correctamente. Siendo todos sacerdotes unos funcionan hacia dentro y otros hacia fuera. Unos funcionan de una manera y otros de otra.
Es fácil entenderlo, lo difícil es ponerlo en práctica.
Armando Carrasco Z.