La práctica del sacerdocio de todos los creyentes.

Para poder promover una verdadera relación personal entre los creyente es sumamente importante entender porqué la Biblia enseña que en Cristo todos somos reyes y sacerdotes. Analicemos cuatro puntos.

Punto uno. El propósito original

Todo empieza con el propósito de parte de Dios para Su pueblo en el Antiguo Testamento. Él quería que todo el pueblo de Israel fuera una nación de sacerdotes. Su plan original no era que exclusivamente la tribu de Leví fueran los sacerdotes. Su plan original es que toda la nación lo fuera.
Dice en Éxodo 19:6

“Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”

Pero como muchas veces sucede en la Biblia, las cosas cambiaron porque el pueblo de Israel no entendió el propósito divino y Dios tuvo que elegir una tribu para que ejerciera el sacerdocio.

La tribu de Leví, los levitas, se convirtieron en sacerdotes, por el hecho de que Israel como nación no entendió su propósito y fracasó rotundamente, lee Éxodo 32:26-29 habla de cuando los levitas son consagrados. A partir de este pasaje la tribu de Leví empieza a funcionar como la tribu sacerdotal. Pero repito no era el propósito original de Dios.

Punto dos. Había una condición

Dios le dijo a su pueblo Israel la condición para ser un pueblo de sacerdotes en Éxodo 19: 5 y 6: “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”

Pero el pueblo de Israel decidió no ejercer parte de su sacerdocio al pedirle a Moisés que Dios ya no les hablara directo sino a través de él. Dice en Éxodo 20:19 “Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.”

Pero ellos no quisieron “escuchar” de manera directa la voz de Dios. Ellos pidieron que hubiera un intermediario. Y se truncó el propósito divino de una nación de sacerdotes.

Punto tres. Había una promesa

Dios le dijo a Abraham que en él serían benditas todas las familias de la tierra. La manera de lograrlo de manera práctica y operativa era a través de un pueblo que fungiera como sacerdote, que pudiera representar a Dios y que pudiera dar a conocer a Dios en la tierra. Pero Israel no entendió que su llamado era ser luz a las naciones.

También debemos analizar que el propósito de que todo el pueblo de Israel fuera una nación de sacerdotes era para que “fueran luz a las naciones” el pueblo de Dios debería representarlo en la tierra. Esa fue la promesa de Dios para Abraham, sin embargo los hebreos fallaron en ese propósito.

Punto cuatro. Desecharon el gobierno teocrático

Por otro lado tampoco quisieron ser el pueblo con un gobierno teocrático sino que quisieron tener reyes “igual que las otras naciones”. Esto colocó a Israel en una posición en desventaja. Su Rey era Dios mismo y no sólo no lo entendieron sino que lo desecharon. 1 Samuel 8:5 “He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.” Y vemos la respuesta de Dios a esta propuesta del pueblo de Israel en el versículo 7: “…no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos…”

Estos cuatro puntos clave están basados en lo que la Biblia dice de los sacerdotes en el Antiguo Testamento. Si nos desenfocamos y ponemos nuestros ojos en las cosas externas del sacerdocio veríamos a los sacerdotes como alguien que se viste de una determinada manera o que hace ciertos rituales. Y no es eso lo que queremos analizar. Lo que queremos enfocar es el propósito y llamado espiritual de los sacerdotes. Su función en el espíritu y no sus obras en un determinado momento de la historia de Israel.

Aclarando este punto pasemos a lo siguiente.

Porqué somos reyes y sacerdotes.

El propósito original de Dios de hacer una nación de sacerdotes se restaura completamente en la cruz. Cuando inicia el nuevo pacto también inicia una nueva generación sacerdotal. Ahora analicemos dos puntos clave en el sacerdocio del Nuevo Testamento.

Punto uno.

Ahora en Cristo no necesitamos un sacerdote para buscar a Dios, vamos directo a él. Sin embargo hay un mundo que no le conoce. Y allí debemos funcionar como representantes de Dios, como personas que hacen la labor de presentar a Dios a un mundo hostil y alejado de su Creador. Cumplir la función por la que Dios nos ha llamado. Ser sus embajadores. Ser el puente entre Dios y los hombres que no lo conocen. Es obvio que una vez conociéndolo dejamos de hacer esa función con ellos porque al hacerse hijos logran el acceso directo al Padre.

El propósito del sacerdote del Antiguo Testamento era:
• Reconciliar a Dios con su pueblo para que sea perdonado
• Interceder por el pueblo
• Mediar entre Dios y el pueblo

Actualmente los hijos de Dios cuando se dedican a compartir el evangelio cumplen las mismas funciones en el espíritu que hacían los sacerdotes del Antiguo Testamento, sin la parte ritualista de éstos.

Punto dos.

La referencia de ser un pueblo de reyes y sacerdotes no se limita sólo a la mención de Apocalipsis 1:6 lo podemos ver en todo el nuevo testamento con referencia a acciones en el espíritu que realizamos como sacerdotes. Funciones como ofrendas, sacrificio, libación, veamos las siguientes citas:

• Romanos 12:1
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”
• Filipenses 2:17 “Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.”
• Filipenses 4:18 “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.”
• Hebreos 13:15-16 “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.”
• 1 Pedro 2:5 “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”

Y hay muchas más referencias, sólo puse éstas para mostrar ejemplos, en esta última cita que puse, 1 Pedro 2:5 queda muy claro que los sacrificios son espirituales aclarando el panorama que el mismo Pedro dice en el 2:9 que dice: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…”

Ahora todas estas citas se recitan en las congregaciones, pero difícilmente se ponen en práctica, por el simple hecho de funcionar en una estructura que fomenta el sacerdocio unilateral. Estorbando el crecimiento de todos los creyentes. El crecimiento se da hasta cierta medida pero llega un momento que ya no pueden fungir en su totalidad como lo que realmente son (Reyes y sacerdotes) porque no hay cabida para ellos.

La iglesia en casa y en todo lugar pretende generar una plataforma y un ambiente en el que la práctica del sacerdocio universal de los creyentes se pueda ejercer todos los días sin necesitar la estructura institucional para lograrlo.

Es obvio que no vamos a ponernos ropas sacerdotales, ni buscar que los hijos de Dios necesiten de nosotros como intermediarios con Dios, ni mucho menos vamos a hacer sacrificio de animales. La práctica del sacerdocio es en el espíritu y en el propósito divino hacia las naciones.

El hijo de Dios debe crecer en la práctica de su sacerdocio y no sentarse como oveja pasiva que sólo come lo que le dan. El hijo de Dios es un rey y es un sacerdote y debe aprender a crecer como tal. Esa es la difícil tarea de la Iglesia en casa y en todo lugar.

Es aquí donde surgen las personas llamadas a los cinco ministerios. Y que muchos han confundido con una especie de sacerdocio. Y no es así. Los cinco ministerios tienen un propósito bien específico y bien claro. Pero de ninguna manera funcionan como los sacerdotes elitistas del pueblo de Dios. Y ya estaremos estudiando esto más a detalle.

Sin embargo quiero aclarar que estas personas llamadas a los cinco ministerios tienen capacidades específicas dadas por Dios para poder cumplir con su propósito. Pero estas capacidades no pintan una línea divisoria entre ellos y los otros hijos de Dios. Al contrario se fusionan con ellos.

Sacerdotes somos todos los hijos de Dios. Las funciones dentro de nosotros son las que cambian. Como bien dijo Pablo, no todos podemos ser oreja, ni todos podemos ser pie. Cada quien tiene su función. Eso es lo que hay que entender para poder operar correctamente. Siendo todos sacerdotes unos funcionan hacia dentro y otros hacia fuera. Unos funcionan de una manera y otros de otra.

Es fácil entenderlo, lo difícil es ponerlo en práctica.

Armando Carrasco Z.

Se trata de hacer no sólo de decir

El escenario de la Iglesia en las casas es uno que permite desarrollar nuestro cristianismo al nivel de lo que hemos creído. Es un escenario que de alguna manera opera como un termómetro que mide el verdadero nivel de creencia de las personas.

Creer significa actuar. Si no, lo único que tenemos es información. Cuando te reúnes en casa te das cuenta quién vive su cristianismo y quién sólo tiene la información suficiente para hablar un lenguaje “cristiano”.

La gracia nos lleva a la esfera divina sin merecerlo y sin hacer nada de nuestra parte. Pero en la vida se nos presentan dos alternativas que forzosamente tiene que ver con “obras”. Aclaro; las obras que voy a mencionar no se refieren a obras para “guardar o mantener” nuestra salvación. Son las obras de las que habla la Biblia que fueron creadas para que anduviéramos por ellas.

Una de las alternativas es la parte donde decidimos poner en práctica todo aquello que creemos, lo cual incluye nuestra relación con los demás. Y la otra es la parte donde nos corresponde actuar para compartir la noticias extraordinarias que hemos sido testigos.

La gente ya no quiere escuchar sermones de amor, quiere ser amada.
La gente ya no quiere ir a una conferencia de misericordia, quiere recibir misericordia.
La gente ya no quiere oír pláticas de fe, quiere experimentarla.

Ya no más palabras bonitas desde un púlpito, sino conjugar la hermosa sintaxis del verbo acción. La palabras del púlpito conmueven el corazón, pero un abrazo oportuno sacude toda una vida e impregna el amor de Dios en las personas. Ya no digas más “voy a estar orando por ti”, mejor activa la fe que tienes y busca la manera de dar tu vida por la persona.

A veces una acción vale más que mil oraciones. Un amigo mío me platicó una anécdota real, sucede que un señor saca a pasear a su hijo con síndrome de down, en la calle el papá se distrae un momento para comprar un refresco en la esquina y descuida a su hijo, el niño down se acerca a un menesteroso vagabundo. Cuando el papá reacciona busca al niño y lo encuentra con él, el vagabundo empieza a llorar desconsolado, entonces el papá apenado se acerca al vagabundo y le ofrece disculpas por cualquier acto imprudencial de su hijo y le explica la enfermedad, pero el vagabundo lo interrumpe y le dice “usted no comprende…nadie por más de 7 años me había dado un abrazo”.

La iglesia en casa debe levantar el estandarte de las acciones. No de palabrería. Son las obras las que manifiestan el amor y el poder de Dios. La gracia tiene su área de acción, las obras también. Con la gracia ganas el cielo, con las obras ganas la tierra.

La obra de la crucifixión fue la muestra de la gracia. Igual nosotros debemos accionar en aquello que hemos creído para manifestar al mundo que Dios es real.

Cuando haces Iglesia en casa, debes predicar con tu vida. Esos son los sermones cambian países. Esos son los sermones que cambian destinos, cuando tu vida es una predicación de lo que crees, las palabras sobran.

Quiero aclarar que la enseñanza bíblica tiene su lugar, la predicación también, eso no lo niego ni lo dudo. Sólo estoy manifestando lo importante de llevar el cristianismos fuera del ámbito religioso de reunirnos cada domingo para escuchar una plática.

Por eso creo que la Iglesia en casa disfruta de un poder que no se puede disfrutar en otros lados, un poder que sólo surge de una convivencia íntima y poderosa. Un poder que gravita alrededor de nuestro Señor. Un poder que sólo puede manifestarse cuando la Iglesia se activa. Y pone por obra la gracia.

Armando Carrasco Z.
Iglesia en las casas, Iglesia en todo lugar.

Su voz en un susurro apacible.

A veces Dios no está en lo ruidoso de un congreso “apostólico”, ni se encuentra en una alabanza estruendosa, ni tampoco en una explosiva reunión masiva, a veces Dios se manifiesta en lo apacible de un susurro.

La iglesia en las casas no está buscando a Dios en lo ruidoso, lo está buscando en el silbo apacible y delicado de las relaciones personales.

Recuerdo una ocasión que presenté el concepto de la Iglesia en las casas a una persona empapada del sistema congregacional, acostumbrada a congresos masivos y poderosos. Lo primero que comentó es que no le gustaba un sistema tan pasivo y tranquilo, que prefería buscar la salvación de las masas a través de sistemas más dinámicos. Me quedé de una pieza con los ojos de plato.

Yo no estoy en contra de los eventos masivos genuinos de Dios. Creo en ellos. Creo que tienen su momento y su propio lugar, Dios usa esos eventos, es evidente y no se discute. El punto donde tenemos que poner nuestra atención es que creamos que Dios edifica su Iglesia siempre de esa manera. O que Dios va a cambiar nuestras naciones con eventos masivos o sólo porque predicamos el evangelio e inundar de iglesias la ciudad.

El verdadero cambio se hará cuando los hijos de Dios actuemos como tales en medio del mundo donde fuimos sembrados y hagamos lo que Dios nos pida hacer. Y escuchar esa voz, a veces, a veces no se encuentra en lo estruendoso de los grandes eventos.

Dice la Biblia en 1 Reyes 19:11-13 “El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

Después de que Elías se da cuenta de que Dios no estaba en el terremoto o en el fuego, sino en un silbo apacible y delicado; lo primero que Dios le dice es “¿Qué haces aquí, Elías?” el hecho de hablarnos de un silbo apacible nos muestra la amabilidad de Dios en una situación tan difícil que estaba atravesando Elías. Amable pero determinante y directa.

A veces la vida nos lleva a lugares donde no debemos estar, por muy divinos que parezcan. El lugar parece que es 100% de Dios pero no es el lugar donde debemos estar. Elías estaba en el monte donde las Escrituras lo revelan como el monte de Dios. Todo parecía que ese era el lugar donde debería estar Elías. Sin embargo en un silbo apacible y delicado, Dios le pregunta ¿Qué haces aquí? Y le da algunas instrucciones que debe hacer antes de partir.

Eso mismo nos sucede a los hijos de Dios, hay instrucciones precisas donde debemos estar y cosas que debemos hacer, pero que no escuchamos la voz de nuestro Señor por la sencilla razón que el lugar donde estamos es muy ruidoso, hay mucho “fuego santo”, hay mucho “viento recio”, hay mucho terremoto, pero no pueden escuchar las instrucciones divinas que fluyen de un silbo apacible y delicado.

Vale la pena, detenerse, meditar y escuchar en ese susurro, cuáles son las instrucciones. Te vas a quedar asombrado cuando las escuches. Tu casa, se convertirá en una red, tu negocio se transformará en toda una plataforma de alcance, tu vida dará un giro de 180 grados tal como le pasó a Elías cuando Dios le dice en el versículo 15 “vuélvete por el camino” es mejor hacer lo que Dios nos pide que hagamos que disfrutar de grandes fuegos y fuertes vientos.

En una sólo disfrutas la unción en la otra, provocas que se multiplique. Obedecer es la plataforma para generar unciones de doble poder. Elías pudo quedarse a disfrutar de los “fuegos y terremotos” pero prefirió obedecer y proveer esa doble unción para Eliseo.

La Iglesia en las casas, es un susurro apacible y delicado, plataforma de relaciones personales basadas en amor y propósito con la pasión encendida por obedecer la voz de nuestro Dios. Nos gustan los eventos masivos, claro que sí, nos gustan los alcances multitudinarios, desde luego que sí, pero más nos gusta escuchar la voz de nuestro amado dando las instrucciones de lo que nos corresponde hacer. Su voz nos vuelve locos de amor. No podemos vivir sin su voz, escucharla alborota nuestro corazón y sentimos como enamorados mariposas en el estómago, sólo por escuchar su preciosa voz.

Armando Carrasco Z
Iglesia en las casas; Iglesia en todo lugar.

La estructura; el objetivo de la reforma actual.

Hace muchos años Dios empezó a hablar acerca de la necesidad de cambiar las estructuras, por todo el planeta la señal fue la misma, sin embargo las congregaciones y los líderes creyeron que se refería a cambiar ciertas partes de las estructuras, jamás creyeron que se tratara de un cambio radical de las estructuras. Pero realmente Dios estaba hablando de un cambio total de las estructuras que tenemos.

Lutero inició una reforma de contenido, contenido que alcanzó su máxima expresión con Calvino. Ahora, en estos días, Dios está haciendo una reforma de estructuras, de forma. Y como primer paso lo está haciendo usando a su Iglesia, sin un hombre en particular esta reforma no llevará ningún nombre ni apellido, es la Iglesia global la que está reestructurando las cosas. Lutero empezó una reforma pero no llegó a las estructuras, la estructura sacerdotal quedó intacta.

Es sumamente importante, de vida o muerte, recuperar las verdades reveladas y enseñadas a Lutero, a Calvino y muchos otros. Con el paso de los tiempos no sólo se ha diluido la verdad, sino que se ha mezclado con un sin fin de enseñanzas totalmente fuera de la Biblia. Es necesario abrazar las doctrinas genuinas de la salvación por fe, de la gracia soberana, del cristianismo cultural, de la Iglesia victoriosa, de la teología de dominio, es necesario tener un contenido sano para poder vaciarlo en los nuevos odres que Dios está levantando.

Estas nuevas estructuras se basan en la abolición total del “sacerdocio cristiano” no hay ministros y laicos, no hay tal cosa. Se trata de edificar un cuerpo, un organismo y no una organización. Esta estructura sacerdotal genera el ambiente para crear otras cosas que se deben ir erradicando, como el control de los líderes con sus ovejas, como enseñanzas del diezmo mal enfocadas, como la institución de obras para conservar la salvación, y mil cosas más que se han sumado a las doctrinas casi universalmente aceptadas por las iglesias y que han servido para fortalecer el sistema ministerial de la Iglesia.

No es posible vaciar vino nuevo en odres viejos ni poner un remiendo nuevo a un vestido viejo. Cuando los apóstoles tratan de vaciar las verdades que Dios les está revelando, en estructuras viejas lo único que hacen es perder su tiempo, no puedes vaciar las verdades en congresos “apostólicos”, para hablarles a pastores. La verdad que Dios está revelando no es para pastores, es para la Iglesia. Antes se pensaba que si influías a los pastores influías a mucha gente. Pero ahora no es así. Porque Dios le está hablando a la Iglesia. Tristemente te digo los pastores no van a cambiar, tal vez uno que otro lo haga, pero en general ninguno va a cambiar, ellos ya tienen su estructura tan arraigada que los gobierna al grado de no poderla cambiar. El mensaje que Dios está hablando es para la Iglesia. De nada sirve hablarles de la gracia si la estructura en la que se mueven está fabricada para funcionar con obras. Un apóstol que quiere trascender actualmente no puede usar un púlpito para dar su mensaje, simplemente porque esa estructura ya no soporta la verdad presente. Ahora los apóstoles se mueven en círculos pequeños de contacto directo con la Iglesia.

Dios está restaurando las verdades que ya habían sido universalmente aceptadas por la Iglesia, para vaciarla en los nuevos odres. Estas verdades no pueden ser soportadas en la mayoría de las congregaciones convencionales. Y por convencionales no me refiero a una denominación, porque cuando de estructura se trata todas tienen el mismo formato. La estructura básica es la misma.

Aquí es donde entra la Reforma. Esta Reforma no es un “mover de Dios”, no es un “avivamiento” no es “regresar a la Iglesia de Hechos” , no es meter doctrina de “reformadores”,  Entiéndelo. Es una Reforma, una nueva forma de hacer Iglesia.

Ahora bien quiero dejar claro este punto, hace unos siglos empezó la Reforma de contenido, hoy en día la Reforma es de estructura, pero el siguiente paso es continuar con la Reforma de contenido. Sólo para aquellos que tengan estructuras reformadas, estructuras de vanguardia. Apenas estamos en pañales. Pero una cosa estoy seguro sólo aquellos que se reformen en estructura podrán seguir con la Reforma de contenido.

Cierro con una frase de Rinaldo Texidor: “El pasado no es el motor que debe empujarte, es tu destino el que te debe jalar”. La Iglesia no debe moverse por su pasado, debe ser arrastrada por su destino, lo cual es muy diferente. Lo que me mueve no es el combustible de victorias del pasado, lo que me mueve es la fuerza irresistible de mi destino.

Armando Carrasco Z.
Iglesia en casa, Iglesia en todo lugar.

Cuando la cabeza dice una cosa y el cuerpo hace otra.

Hay una enfermedad en la que el cuerpo no obedece las órdenes de la cabeza. La cabeza da la orden de mover un brazo y el cuerpo no responde. En un sistema congregacional sucede algo similar, por la simple razón de que se trabaja por un formato.

Cuando las personas se reúnen en un lugar donde se sigue el formato, todo gira alrededor de dicho formato poniendo a Cristo en un lugar muy incómodo porque en ese lugar ya no es Señor ni Cabeza. Puede ser salvador, sanador, y muchas cosas más que por su misericordia y su gracia se mueve, recordemos en Lucas 7:36 donde un fariseo invita a Jesús a su casa y Él acepta. Dios es tan generoso que cuando un religioso lo invita Él va. Así de caballero y atento a quien lo llama.

El objetivo de la Iglesia en todo lugar es salirnos de la zona de confesar que Cristo es Señor para entrar en la esfera de darle realmente el Señorío de la reunión y sobre todo de nuestras vidas.

Cristo es Señor y Cabeza de la Iglesia aún cuando no lo reconozcamos ni le demos su lugar, eso es evidente y obvio. Pero esa confesión no sirve para nada si no actuamos realmente sometiendo nuestras vidas a su Señorío en todas las cosas que hacemos incluyendo las reuniones.

Hay una parte en la Biblia donde se nos dice que había dos hermanos, a los que el padre les da una orden y uno de ellos le dice “si lo hago, padre” pero no lo hace y el otro hermano le dice “no lo voy a hacer” pero después va y lo hace. Cada hermano representa el estado de la Iglesia. Uno de ellos es la Iglesia que a todo dice que sí, que confiesan que Cristo es su Señor, pero no hacen lo que Él les pide y el otro hermano representa a la Iglesia tal vez irreverente que todo lo piensa que a veces habla de más pero que al final obedece lo que su Señor dice. Pregúntate en qué lado de la Iglesia estás tú. En un lugar donde sólo dicen cosas bonitas pero no las practican o estás en un lugar un poco irreverente pero que buscan por sobre todas las cosas obedecer a Dios.

La reunión no es el eje principal de la Iglesia. El eje es Cristo. No giramos alrededor de una reunión, giramos alrededor de Cristo el Señor. Al entender esto la reunión es sólo una parte de nuestro cristianismo, hacemos Iglesia porque Cristo es la razón de ella, hacemos Iglesia porque Cristo nos dirige a hacer lo que Él quiera hacer, el orden de Dios no tiene nada que ver con el orden humano.

El argumento de reunirnos en casas es Él. La razón de nuestras vidas y de nuestras actividades es Él. No nos reunimos como compañeros de creencias similares, nos reunimos porque Él está presente. Y lo único que quieren nuestros corazones es estar a sus pies rendidos en todo, absolutamente en todo.

Armando Carrasco Z.
Iglesia en casa, Iglesia en todo lugar
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