El primer punto
de reunión siempre han sido las casas, los hogares de los cristianos. Desde
que Cristo resucitó los cristianos han buscado la forma para platicar de
todo lo que Cristo hace. Desde hace dos mil años.
Esa costumbre no ha cambiado. Los cristianos seguimos buscando compartir lo que
nuestro Amado hace por nosotros y platicamos lo que hemos visto de Él.
La casa es un lugar ideal que presenta un escenario donde podemos no sólo
copartir nuestra fe, sino que podemos ponerla en práctica.
La casa es el lugar donde vivimos, donde pasamos nuestra vida con nuestra familia,
donde educamos a nuestros hijos, donde soñamos, donde pasamos “las
buenas y las malas”. Es nuestro hogar. Donde vivimos. Ese es el mejor lugar
para vivir nuestro cristianismo.
Se nos ha dicho mucho que el cristianismo es una forma de vida. Pues nuestra casa
es la mejor manera de cobijar nuestra fe.
Y es nuestra casa el punto de partida para compartir nuestra forma de vida con
los demás empezando por nuestra familia, pero también con nuestros
amigos. Que cuando nos visiten puedan ver que Cristo vive y gobierna nuestras
vidas. Donde muchas veces los sermones salen sobrando. Nuestra vida debe reflejar
que conocemos a Dios.
Hacer Iglesia no es otra cosa que vivir la vida de Cristo en ti. Donde quiera
que estés.
Armando Carrasco Zamora